Doing Business 2015. ¿Se ha convertido España en el paraíso del emprendedor?

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Jaime Aguilar. Asociado. Área de Emprendedores y Start ups.

Hace unas semanas el Banco Mundial publicó su informe anual ‘Doing Business 2015’ (el Informe). Recordemos que este documento se configura como un indicador que proporciona cada año una medición de las regulaciones empresariales que impulsan la actividad empresarial y aquellas que la constriñen para las empresas locales de 189 economías. Por primera vez en los últimos tiempos, parece que las medidas adoptadas por el legislador para incentivar la iniciativa del emprendedor en nuestro país han dado resultado y son valorados por este organismo.

En relación a las cifras, España ocupa la posición 74 sobre un total de 189 países, con un considerable aumento de 68 posiciones por lo que respecta a las facilidades que los distintos estados otorgan a sus ciudadanos para iniciar o emprender un negocio. Sin embargo, no es menos cierto que aún somos superados no solo por países de nuestro entorno, sino también por otros como Burundi, Costa de Marfil y la República de Irán por citar solo algunos.

Las principales conclusiones que podemos extraer del informe ‘Doing Business 2014’ en cuanto a la facilidad que ofrece España para iniciar un negocio, son las siguientes:

  • En término de plazos, la apertura de un negocio en España requiere de media un total de 13 días, lo que supone una variación muy significativa respecto a los 23 que reflejaba el informe del año anterior. Dicha mejora es atribuida en el Informe, a la mejora y definitiva implementación de los sistemas telemáticos tendentes a la constitución e inscripción de una nueva sociedad.
  • Por lo que respecta a la carga fiscal que el emprendedor soporta en nuestro país, España desciende 9 posiciones respecto al informe del año anterior, en concreto pasa de ocupar la posición 67 a la 76. El Informe justifica dicho descenso en el aumento de la carga fiscal que, sobre las empresas, han supuesto las distintas reformas y políticas llevadas a cabo por el Ejecutivo. En este sentido, recoge el Informe que las empresas españolas soportan, de media, una carga fiscal del 58,2% sobre los ingresos, o lo que es lo mismo, por cada 10 euros ingresados por las empresas, casi 6 se destinan al pago de impuestos y tasas.
  • Respecto de los costes asociados a la apertura de un negocio, los costes administrativos que un emprendedor tiene que afrontar para iniciar un negocio en España se minoran considerablemente en relación a los del año anterior. Así,  por los 800 euros que notarios y registradores percibían de media por incorporar una sociedad en nuestro país, hemos pasado a 500 euros.

Tras una lectura en profundidad del Informe puede afirmarse que las distintas medidas adoptadas por el Ejecutivo español han logrado dar una respuesta efectiva, al menos en parte, a las demandas que, en los últimos años, los emprendedores españoles venían reclamando. Sin embargo, no es menos cierto que cualquier medida futura que se adopte debe ir orientada, a fin de equipararnos de una vez por todas a los países de nuestro entorno, a reducir los costes y cargas que los emprendedores españoles soportan, al menos, durante los primeros años así como bonificar, con incentivos fiscales suficientes, la inversión en compañías en sus primeras fases de desarrollo.