¿Para quién soy pyme?

Ana Tanco Olleros Abogados

 

Ana Tanco. Consultor. Área Económico-financiera.

Según la reciente información publicada por el Ministerio de Industria, Energía y Turismo, el tejido empresarial español está constituido en un 99,88 % por pequeñas y medianas empresas. Por lo tanto, es fundamental entender qué se entiende por pyme y para qué operadores y agentes de la economía empresarial.

El Real Decreto 1515/2007, de 16 de noviembre, que aprobó el Plan General de Contabilidad de Pymes, y los criterios contables específicos para microempresas, constituye el desarrollo de las normas contables que pueden ser aplicadas por ciertas empresas, delimitadas, en el cuerpo del mismo, principalmente por razón de tamaño. Esta versión del Plan General de Contabilidad puede ser utilizada por todas aquellas sociedades que no superen los límites establecidos en la Ley 16/2007, de 4 de julio, de reforma y adaptación de la legislación mercantil en materia contable para su armonización internacional. Estos límites suponían: (a) un activo no superior a 2.850.000 euros, (b) una cifra anual de negocios no superior a 5.700.000 euros y, (c) un número medio de empleados  no superior a 50 personas. Cuando se cumplen dos de estos tres límites durante dos años consecutivos se considera a una empresa como pyme y puede aplicar a su voluntad el Plan de Contabilidad de Pyme o el General. Estos límites establecían también que las empresas que no los superasen formulaban sus cuentas anuales (Balance, Cuenta de Resultados, Estado de Cambios en el Patrimonio Neto y Memoria) de manera abreviada, además sin tener la obligación de ser revisadas por auditor de cuentas.

Con la Ley 14/2013, de 27 de septiembre, de apoyo a los emprendedores y su internacionalización, se elevaron los límites existentes para formular las cuentas anuales abreviadas (artículo 49). Se modificó con esta redacción el texto refundido de La Ley de Sociedades de Capital, aprobado por el Real Decreto Legislativo 1/2010, de 2 de Julio (TRLSC). El límite en el activo se fijó en 4.000.000 euros, la cifra anual de negocios en 8.000.000 euros, manteniendo el número medio de empleados contratados.

Para aclarar y disipar dudas en relación al alcance de los citados parámetros referentes a la formulación de cuentas anuales abreviadas y con la obligación de someterse a auditoría, el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC) publicó dos respuestas a sendas consultas formuladas sobre el tema en su boletín trimestral (BOICAC). La última de ellas sobre el alcance de estos nuevos parámetros fue en Diciembre de 2014 en la consulta del BOICAC Nº 100/2014, y establece que esta modificación de los límites evidentemente sí que afecta a la formulación o no de estados financieros abreviados. Sin embargo, interpreta que no afecta a los límites regulados en el Real Decreto 1515/2007, de 16 de noviembre, para poder aplicar el Plan General de Contabilidad de Pymes.

Otra cuestión muy relevante es qué se entiende por pyme desde el punto de vista de la fiscalidad de la empresa. En el Capítulo XII del Título VII de la Ley del Impuesto sobre Sociedades, aprobado en el Real Decreto Legislativo  4/2004, de 5 de marzo, se establecen los incentivos fiscales para las empresas de reducida dimensión, asemejándose a éstas las pymes. La última reforma de esta Ley sitúa el límite para considerarse empresa de reducida dimensión a todas aquellas  que el importe neto de la cifra de negocios habida en el período impositivo inmediato anterior sea inferior a 10 millones de euros. Pero además, según el artículo 71.3.1º del Real Decreto 1621/1992, de 29 de diciembre, por el que se aprueba el Reglamento del Impuesto sobre el Valor Añadido, no tendrán las condición de Gran Empresa –por lo que podemos presumir que serán pymes- aquellas cuyo volumen de operaciones en el ejercicio anterior no sea superior a 6.010.124,04 euros.

Todas estas cuestiones hacen que debamos tener especial cuidado tanto en los aspectos financieros-contables como fiscales para establecer si somos o no una pyme, ya que repercutirá en las gestiones diarias de la Sociedad con mayores o menores obligaciones y derechos. No solo para las propias empresas sino para los profesionales que las asesoramos, de cara a no incurrir en incoherencias y aprovechar todas las ventajas de las que disponen las pymes.