Socio y Sociedad. Objetivo de las actuaciones inspectoras.

Raúl Ayo. Abogado. Departamento Fiscal.

Tal y como anunció la propia Dirección General de la AEAT en su Resolución de 8 de marzo de 2013, este año se ha podido percibir el desarrollo de una feroz actividad inspectora en relación a lo que definen como “control abusivo de estructuras societarias para reducir la tributación de las retribuciones percibidas por la prestación de servicios profesionales.

Dichas estructuras –antiguas sociedades transparentes- han permitido durante todos estos años, que tanto profesionales, artistas como deportistas, facturasen sus servicios “personales” a través de un vehículo mercantil, que procurase remansan en la misma una gran parte de sus beneficios, evitando la dichosa progresividad del tipo aplicable al IRPF mediante su refugio en el tipo fijo de sociedades.

No pasó desapercibida esta merma en las arcas de Hacienda. que desde hace ya unos años está invirtiendo no pocos esfuerzos en recuperar las cuotas perdidas. Las numerosas actuaciones inspectoras se dirigen tanto contra la propia sociedad “pantalla” como respecto del profesional, centradas, en su gran mayoría, en la valoración de operaciones vinculadas (obviando cualquier intento de demostrar simulación en la actuación de los sujetos pasivos).

Se olvida la Inspección en muchas ocasiones, en lo que a la valoración incumbe, de aplicar la regla del 85%, y el escudo que la misma supone cuando la cuantía de las retribuciones de los socios iguale o supere dicho porcentaje. Igualmente, y no en pocas ocasiones, el estudio de la calificación de la renta y la concurrencia de los requisitos de ordenación y medios de producción –en sede del socio- se hace superficialmente y sin entrar a valorar la verdadera naturaleza de la prestación. Lo anterior deberá ser tenido en cuenta para verificar el éxito de una posible reclamación contra las correspondientes Actas.

No obstante lo anterior,  no deben desecharse automáticamente este tipo de estructuras. Lo que sí resulta necesario es un profundo análisis sobre (i) la relación que se quiere tener con “su” sociedad: socio, socio-trabajador, socio-administrador, socio-administrador-trabajador, (ii) la naturaleza de las retribuciones a percibir en cada uno de los anteriores supuestos, (iii) la cuantificación de dichas rentas tras la oportuna valoración, y en cualquier caso (iv) atender a la teoría del vínculo y evitar la contaminación de rentas.

Y desde luego, no cabe olvidar que el contribuyente siempre puede solicitar un Acuerdo Previo de Valoración, que vinculante para la Administración, reportará seguridad jurídica a la siempre presente incertidumbre con la que conviven las operaciones vinculadas.